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Que la Esperanza Nunca Muera

por: Adianez Corpes

Recientemente visité mi isla de Puerto Rico, desde lejos por los pasados años he escuchado noticias acerca de la Isla. En el 2017 fue azotada por uno de los huracanes más devastadores de su historia, el en 2019 las numerosas manifestaciones en contra del gobierno y en el 2020 una cadena de fuertes sismos sacudió a Puerto Rico. En medio de una pandemia mundial y con todos los requisitos necesarios para protegerme y a mi familia decidí viajar.

Pensé que encontraría destrucción, pesadumbre y necesidad; me prepare mentalmente para lo quefuera a encontrar. La sorpresa seria para mi pues encontré exactamente lo contrario. Encontré a un Puerto Rico que continúe su día a día, buscando soluciones a las situaciones cotidianas y emprendiendo hacia el futuro. Me pareció normal, y esa fue la sorpresa. La resiliencia del ser humano no tiene límites, y nos sorprende cada día.

Una de las personas que más admiro esMadre Teresa de Calcuta, por su humildad,  su amor y entrega a la causa de otros. Esta pequeña mujer en estatura, pero enorme de corazón, una vez dijo: “Nunca prives a nadie de la esperanza; puede ser lo único que una persona posea.” La esperanza es una certeza de vendrán días mejores, de que la nube obscura pasara, de que podemos comenzar otra vez. Para algunos la esperanza es lo único que los sostiene, y aquello que los mantiene arraigados a la vida.

Es preciso mencionar que el año 2020 fue uno que nos marcó para siempre, uno lleno de inciertos y temores; pero también lleno de esperanza. Esperanza que estaríamos bien, que nuestra familia y amigos iban

a estar bien, y que pronto llegaría una cura. Durante este año pasado, muchos oramos por una salida, por los científicos alrededor del mundo trabajando por encontrar una vacuna efectiva y por los trabajadores de la salud. Estos últimos en mi humilde opinión son los héroes del año 2020, aquellos que estaban dando la lucha en la línea de defensa, al frente como escuderos de la humanidad.

Este corto escrito se lo dedico a todos los trabajadores de la salud que no se rindieron durante el pasado año, y que aún continúan en su batalla. Estos héroes sin capa resistieron largas horas de trabajo, con el rostro enmascarado, sin poder ver a sus familias y afrontando la muerte cara a cara. Estas personas fueron las ultimas que muchos ciudadanos vieron, ellos tuvieron la ardua tarea de decir adiós a aquellos que perecieron bajo las garras de esta pandemia.

Esperanza era todo lo que los sostuvo durante el 2020, y esperanza es lo que alivió el malestar de muchos que poco a poco se recuperaban. El ímpetu y resiliencia de la humanidad no tiene límites, es una fuerza interna que evita que te des por vencido, que te empuja a seguir. Lo vemos en todos los países, en todas las culturas, en toda lengua: ¡Esperanza! Hope! L’espérance! ‘amal! Xiwang! En todos late un corazón dispuesto a dar la lucha, dispuesto a vivir, dispuesto a amar.

Me parece que Madre Teresa y cada empleado de la salud tiene mucho en común, el deseo de dar más para que otro esté bien y eso es inconmensurable. Gracias a estas personas extraordinarias que dan cada día más de si para que otros puedan levantarse. Recordemos siempre: “Nunca prives a nadie de la esperanza; puede ser lo único que una persona posea.”

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